La
Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco, también detalla un
dato interesante: la mayoría de los niños y adolescentes que fueron iniciados
en las drogas lo hicieron por medio de brownies, muffins, hot-cakes, paletas de
dulce y palitos de chocolate alterados con cocaína o mariguana.
En la actualidad se tienen demasiados problemas
con las drogas en los niños, adolescentes y jóvenes, son las principales
causantes de problemas y trastornos en estas etapas mencionadas anteriormente;
pero, ¿Cómo se llega a consumir alguna droga, o que es lo que impulsa a un
adolescente o joven a tomar el camino de las drogas?, pues se tienen diferentes
causas, algunas de ellas son:
·
Falta de atención de los padres, es decir, no
se le da el suficiente amor, educación, trato a los hijos, y además de maltrato
en el hogar, por lo que toman las drogas para sentirse que son liberados de
esos problemas que traen encima.
·
Sentirse aceptado ante la sociedad de amigos
que la consumen, es decir, los amigos de un adolescente conllevan o influyen
para que este consuma drogas, para así ser aceptado en el club, en el clan, o
en el barrio de su localidad porque son los más famosos y se realizan
actividades extremas en él.
·
Por engaños, ya que se consume sin saber
mediante un alimento que te dan, o algún panque.
·
También influyen mucho los vendedores ya que
ellos su principal negocio es vender ese tipo de drogas y enredan a los
adolescentes diciéndoles maravillas de ellas hasta que por fin cumplen con su
objetivo.
Esta estimulación temprana cerebral en los
niños altera en la parte anterior de los lóbulos frontales, justo en la corteza
o córtex prefrontal, la toma de decisiones por inmadurez fisiológica, ya que de
manera natural madura a los 21 años.
Lo anterior lleva a los niños tener una
conducta inadecuada a temprana edad y tiene como resultado una adicción veloz,
sobre estimulada por el consumo, así como un deterioro biológico, neuroquímico
y orgánico.
Se adentran también en un sistema de
tolerancia, que es la necesidad de mayor consumo a ritmo indiscriminado para
lograr el mismo efecto, y pueden llegar a desarrollar un síndrome de
abstinencia, con características como ansiedad, depresión, temblores e
irritabilidad.
También puede repercutir en una reducción de
actividades sociales, escolares y recreativas, e incluso detonar conductas
socio paticas, como robos o violencia, para adquirir las sustancias.
Una de las preocupaciones de la salud pública
en México debe ser el aumento en el consumo de hasta un 47% en los niños
durante los últimos siete años, es decir, del 2011 al 2018, aunado a que, a
nivel mundial la venta de sustancias ilegales se ha incrementado vía internet
de 200% a 400%.
En los niños existe la inducción a las
sustancias por parte de personas mayores, ya sea a través de acoso, violencia o
por presión de círculos externos de consumo, incluyendo la familiar.
En la gran mayoría de los casos, las familias
suelen ser grupos disfuncionales, como consecuencia de la separación de
cónyuges, la muerte de algún miembro, problemas de comunicación, mensajes
contradictorios de autoridades violentas intrafamiliares, roles poco afectivos
o, por el contrario, por sobreprotección o maltrato.
Entre las causas sociales, cabe destacar los
movimientos migratorios, el hacinamiento, el fácil acceso a drogas psicoactivas
y la limitada responsabilidad de acompañamiento de padres en la formación y la
educación de los hijos.
Sin duda, algunos de los grandes problemas en
la materia son la introducción de las adicciones en las siguientes
generaciones, la generación de una cultura de ilegalidad a nivel nacional y el
despunte de la violencia que genera la venta de drogas y su acercamiento al
deterioro social.
Por tanto, el daño en los niños es aún más
profundo, ya que son la línea humana más vulnerable, no tienen conciencia de la
decisión que están tomando y muchas de las ocasiones se le incita al consumo
con un fin económico a posteriori.
El verdadero peligro de mutilar un futuro de un
infante inocente, que, si bien podría saber que se trata de algo “prohibido o
malo”, no es consciente al cien por ciento de los daños secundarios en su
salud, lo que implica aceptar alcohol, tabaco, mariguana, cocaína o inhalantes.
La prevención ha fallado y la comunicación
falla en primera instancia en los padres si los problemas de índole
intrafamiliar los tienen que abordar los maestros o los trabajadores sociales,
y uno de los mayores problemas es que no existen centros de rehabilitación
pública para niños.
Colocar a los niños de menos de 12 años con
jovencitos de 18 años o más es un grave error. Ahí es donde, lejos de encontrar
ayuda, son sometidos a golpes, vejaciones y resulta una gran escuela de dolor y
soledad, donde la frustración es la madre de todos los rincones y de todas las
mejillas de los niños sin consuelo y sin nadie.
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